La corporación: El culmen del capitalismo
La corporación, en España sociedad anónima (SA) nace cuando la industrialización empieza a requerir grandes concentraciones de capital. En la corporación cada socio, aporta una cantidad determinada de capital (dividido en acciones) que le confieren un determinado poder en la toma de decisiones de la junta de accionistas (en correspondencia con la cantidad de acciones poseídas), y el derecho a participar en los beneficios que obtenga la sociedad (dividendos).
La mayoría de acciones de empresas del mundo, las poseen unas pocas personas (aproximadamente un 98% de las acciones). El resto son propiedad de todo el resto de la población.
Los directivos de una corporación normalmente no son accionistas de la misma (aunque tengan preferencia en la compra de otras acciones). Habitualmente los accionistas presionan a los directivos para que consigan el máximo beneficio, debido a esto, este tipo de empresa existe únicamente por y para conseguir beneficio. Es la única motivación, lo que les impulsa a seguir, y lo que en gran medida ausa las desigualdades de nuestro planeta. La forma mas obvia de recortar gastos es la de reducir los costes al mínimo.
Las empresas corporativas, que dominan nuestro mundo, pues son omnipresentes, normalmente se instalan en países subdesarrollados, con la excusa de que con su actividad, los empleos y el dinero que generarán las zonas donde se emplazan se desarrollarán a nivel económico, político y social. El problema viene cuando al recortar gastos, las corporaciones reducen al mínimo los sueldos, por lo que este desarroll del que hablan es imposible. Para muestra un botón, en un vertedero de El salvador, se encontraron las nóminas de un centro de producción de Nike a los obreros. El sueldo se da a cada trabajador dependiendo de las milésimas de segundo que tarda un trabajador en fabricar una camiseta o un par de zapatos. Cada unidad producida, aproximadamente cada 6 minutos, supone 0,60 céntimos de dólar para los trabajadores. Si contrastais estos datos con lo que cuesta cualquier cosa de Nike en una tienda comprenderéis de lo que hablo.
Las empresas hacen esto por simple inercia en la consecución de beneficios sin límite. Las corporaciones se han convertido en monstruos de Frankenstein que se vuelven en contra de su creador. En algunos países como EEUU los directivos de las corporaciones están obligados a darle mayor importancia a conseguir beneficios, que a su impacto en la sociedad.
Las empresas devoran los recursos del planeta y sin ninguna duda aceleran el cambio climático o algunas empresas como las químicas (Monsanto), con sus constantes vertidos, al agua y al aire, han provocado una escalada en los casos de cáncer.
Sin ninguna duda, el ecologismo y salvar nuestro planeta de un futuro incierto es incompatible con esa sed de beneficios, pienso que la ley o el pueblo debería luchar, para que su poder se modere y se preocupen más por el impacto social.




Comentarios sobre La corporación: El culmen del capitalismo
De eso mismo estubimos hablando Borja y yo el viernes. Empezamos hablando del capitalismo y sus injusticias en general, luego por lo mucho que le cuesta una prenda de marca al público y lo poco que le supone a las empresas en cuestión, y acabamos con el cambio climático.
Todo queda dicho, y como bien concluyes el artículo, la ley o el pueblo deberían enfrentarse contra el capitalismo con el fin de apaciguarlo hasta el punto de no haber tanta desigualdad entre unas personas y otras.
Excelente y a la vez interesante artículo, Pedro.
El problema está en que si solo una pequeña parte del pueblo se da cuenta de esto, pues la verdad de poco va a servir. El resto es más feliz dejandose llevar por la sociedad o lo que le diga la televisión y no pararse a pensar en ese tipo de problema.
Cuanta razón tienes Pedro.